La terapia sistémica aborda problemas familiares considerando las interacciones y relaciones dentro del sistema familiar, promoviendo cambios en la dinámica global y sostiene que todos los miembros de una familia forman e interfieren en las dinámicas que se dan en ese sistema. En este contexto, las dinámicas familiares, los patrones intergeneracionales y los subsistemas familiares son esenciales para entender cómo se desarrollan y perpetúan los problemas dentro de la familia.

Las dinámicas familiares hacen referencia a los patrones de interacción y comportamiento entre los miembros de una familia. Estos patrones influyen significativamente en el bienestar emocional y psicológico de los individuos y en el funcionamiento del sistema familiar en su conjunto. La comunicación es un elemento clave en toda interacción humana y por lo tanto también en los sistemas familiares. En blogs anteriores hemos hecho referencia a los diferentes tipos de comunicación que existen (pasiva, agresiva, asertiva, pasivo agresiva, doble vinculante…). Esta última puede llegar a ser muy dañina, especialmente cuando se produce en el contexto familiar y se refiere a las interacciones en las que una persona recibe mensajes contradictorios o incompatibles de otra, creando una situación en la que cualquier respuesta parece incorrecta o inadecuada.

Los patrones intergeneracionales, que son comportamientos, creencias y actitudes transmitidos de una generación a otra, también juegan un papel crucial. Estos patrones pueden incluir formas de comunicación, estilos de apego y métodos de resolución de conflictos. Un apego seguro facilita relaciones familiares saludables, mientras que un apego inseguro puede generar problemas de confianza y comunicación en la familia. Si quieres conocer más sobre el apego, puedes visitar nuestro siguiente blog: el apego.

Dentro de la familia, existen subsistemas que son agrupaciones de miembros que forman unidades con sus propias dinámicas y funciones. Estos subsistemas son: el subsistema conyugal, el subsistema parental y el subsistema fraternal. El subsistema conyugal se refiere a la relación entre los padres como pareja. Una relación conyugal sana y supone un modelo positivo para los hijos y fortalece la estructura familiar. Los conflictos no resueltos en este subsistema pueden generar tensiones que se extienden a otros subsistemas, como por ejemplo cuando hay mala comunicación entre los padres y se utiliza a los hijos para conseguir cosas o manipular al otro progenitor.

El subsistema parental involucra la relación entre los padres y los hijos, crucial para el desarrollo emocional y psicológico de los niños. Los estilos de crianza, la comunicación y las expectativas de comportamiento dentro de este subsistema pueden moldear la autoestima, la seguridad emocional y las habilidades sociales de los hijos. En casos de separaciones o divorcios, se puede trabajar para que, aunque el subsistema conyugal este roto, el subsistema parental permanezca fuerte y se dé una buena comunicación y contacto.  

El subsistema fraternal se refiere a las relaciones entre los hermanos, que pueden ser una fuente significativa de apoyo y compañerismo, pero también un campo de competencia y conflicto. Las dinámicas en este subsistema pueden influir en la formación de la identidad y las habilidades de relación de los individuos.

En conclusión, la comprensión de las dinámicas familiares, los patrones intergeneracionales y los subsistemas familiares es esencial para abordar los problemas que pueden existir dentro del ámbito familiar, pero también puede ser muy útil abordar y comprender estas dinámicas a la hora de trabajar dificultades o malestares emocionales que se han gestado en la infancia pero que nos acompañan en la adultez.