El trabajo terapéutico con adolescentes es un proceso delicado y complejo, ya que involucra una etapa crucial en el desarrollo humano: la evolución de la niñez a la adultez. Esta etapa trae consigo muchos cambios a nivel emocional, cognitivo, social, hormonal… Lo que muchas veces puede generar que el adolescente se encuentre en conflicto tanto consigo mismo como con su familia, amigos, con dichos cambios… En el trabajo con adolescentes, es imprescindible construir un buen vínculo terapéutico, para que el paciente pueda vivir el espacio de terapia como un lugar seguro, especialmente en las ocasiones en las que el adolescente no ha decidido por sí mismo comenzar su proceso terapéutico, sino que está siendo “obligado” por sus padres.
Temas recurrentes en terapia:
Los adolescentes pueden acudir a terapia por muchas razones al igual que los pacientes en otros rangos de edad. Es cierto que en el trabajo con esta población se encuentra un porcentaje mayor de personas que consultas por temas que tienen que ver con: conflictos entre amigos, autoestima, adicciones, identidad, dificultades académicas… En otros rangos de edad, estos conflictos siguen apareciendo, pero muchas veces bajo otros nombres.
En los últimos años, se ha producido un aumento considerable de adolescentes que llegan a consulta con diferentes dificultades o malestares que vienen acompañados de autolesiones.
El trabajo con la familia
Uno de los mayores retos en la terapia con adolescentes es la intervención en el contexto familiar. El trabajo con la familia es esencial, ya que, en la inmensa mayoría de los casos, los adolescentes conviven con sus familias y por lo tanto se ven profundamente influenciados por su entorno familiar y social.
Los terapeutas nos encontramos ante el difícil trabajo de, por un lado, garantizar la confidencialidad del proceso terapéutico y por otro, abordar la necesidad que aparece en algunas ocasiones de involucrar a la familia en las intervenciones sin que esto afecte al vínculo con el adolescente. En muchas ocasiones, el trabajo con los padres es fundamental para mejorar la comunicación, ajustar las expectativas que se tienen sobre su hijo, entender mejor los conflictos y ofrecerles herramientas para acompañar el proceso terapéutico de su hijo. No obstante, la información compartida debe respetar los deseos y derechos del adolescente. Siempre y cuando se cumplan algunas condiciones:
En situaciones donde exista un riesgo claro de daño para sí mismos o para otros, el terapeuta tiene la responsabilidad de intervenir, lo que podría implicar informar a los padres u otros profesionales.
Si eres adolescente, familiar o profesional y crees alguien a quien conoces necesita terapia, puedes contactarnos y te informaremos con más detalle de cómo son los procesos terapéuticos y nuestras condiciones.
El proceso terapéutico en adolescentes es un tema fundamental que merece más visibilidad. La etapa de la adolescencia está llena de cambios y desafíos que pueden afectar el bienestar emocional. Me parece muy acertado que se destaque la importancia del trabajo conjunto con las familias, ya que el apoyo familiar es clave para lograr avances significativos en terapia. Este enfoque integral ayuda a fortalecer los lazos y a generar un ambiente seguro para el adolescente. ¡Gracias por compartir información tan valiosa sobre este tema tan necesario en la actualidad!.
Gracias a ti Marisol por tu comentario