El teletrabajo consiste en llevar a cabo nuestro trabajo desde un lugar diferente a la oficina, normalmente desde casa, haciendo uso de ordenadores, móviles y demás tecnología para poder trabajar y coordinarse con compañeros, jefes, etc…
Esta manera de trabajar, que comenzaba poco a poco a estar presente a medida que la tecnología y la digitalización iba avanzando, tuvo un gran auge con la llegada de la pandemia, que “obligó” a empresas y trabajadores a adaptarse a la nueva situación.
Sin embargo, es importante recordar que no todos los oficios permiten el teletrabajo: profesiones de la sanidad, la educación infantil, la industria, la hostelería o el comercio requieren presencia física y rara vez pueden acogrse a esta nueva modalidad.
Aun así, para quienes sí pueden acceder a ella, el teletrabajo ha abierto un debate sobre la conciliación y el bienestar emocional.
Una de las mayores ventajas del teletrabajo es la sensación de autonomía. El contar con un cierto poder de decisión a la hora de organizar las tareas, elegir cuándo hacer pausas o cómo adaptar horarios, hace que nuestra sensación de control aumente, lo que ayuda a disminuir la percepción de estrés. Además, eliminar los desplazamientos diarios nos permite, en principio, tener más tiempo libre y disminuye el cansancio que está asociado a la prisa, el tráfico o los horarios fijos. En muchos casos, esto se puede traducir en un ritmo más calmado y una mayor sensación de equilibrio.
El principal problema aparece cuando los límites entre lo personal y lo laboral son poco claros. Frases como “trabajo más horas que antes” o “siento que estoy siempre disponible” son muy frecuentes en consulta. La razón es sencilla: El hogar pasa a tener una doble función, y sin unos límites claros, el cerebro permanece en un estado de activación continua, lo que aumenta nuestro cansancio, estrés, burn out…
También puede favorecer cierto aislamiento social, ya que cuando no se tiene un régimen de semi presencialidad, el estar trabajando tantas horas, todos los días de la semana, puede hacer que conectemos mucho con sensaciones de soledad y vacío. Sensaciones que no tenemos cuando compartimos espacio y tiempo con los compañeros en una oficina, despacho, etc… Además, cuando el espacio doméstico no es adecuado —interrupciones constantes, falta de privacidad o ruido—, crece la frustración, la irritabilidad y las sensaciones de agobio y ansiedad.
Otro factor a tener en cuenta cuando hablamos de teletrabajo es que esta modalidad puede acentuar desigualdades de género, ya que las tareas domésticas y de cuidado siguen recayendo, de manera mayoritaria, en las mujeres.
Según un informe de Eurofound (2025), el trabajo híbrido, combinación de teletrabajo y de trabajo presencial, cuando está bien organizado, mejora la calidad del empleo, aumenta el bienestar psicológico, lo que repercute en un mayor rendimiento en comparación con modelos totalmente presenciales o totalmente remotos.
Para que el teletrabajo realmente favorezca el bienestar, es muy importante establecer límites claros de horarios y desconexión, contar con un espacio que permita diferenciar trabajo y vida personal, mantener rutinas saludables de sueño, alimentación, ejercicio, cuidar los vínculos sociales y, además, asegurar un reparto equilibrado de las tareas del hogar.
Si necesitas apoyo para gestionar estos aspectos del teletrabajo y de la conciliación o estás atravesando dificultades relacionadas con ello, puedes ponerte en contacto con nosotras en el número de teléfono 675360746 o pidiendo una cita al final de esta misma página.