Las enfermedades crónicas conllevan un impacto emocional importante además de lo que ya supone en sí el malestar físico en muchos casos.
Cuando nos diagnostican una enfermedad realizamos diferentes duelos asociados a ésta que nos permiten adaptarnos a la nueva situación, tanto si la enfermedad va a provocar un cambio importante en el estilo de vida como si no, porque las manifestaciones de ésta no sean tan significativas.
Por una parte, en el momento en el que se da el diagnóstico o posible diagnóstico de la enfermedad lo normal es que aparezcan muchos miedos en relación a las posibles consecuencias que puede desencadenar ésta. Además, es muy común que cuando se produce un diagnóstico, haya que realizar múltiples pruebas médicas para evaluar el estado de la enfermedad, lo cual también provoca mucho miedo por los resultados, y este miedo nos impide comenzar a asimilar la nueva situación con la enfermedad debido a la falta de información. Por eso, una vez está claro por parte de los especialistas todo lo que rodea a la enfermedad, es importante tener la percepción de que se tiene toda la información necesaria sobre ella y ver qué implicaciones tiene para reducir la incertidumbre en la medida de lo posible y así poder comenzar a atravesar los distintos duelos.
Asimismo, también tenemos que tener presentes las consecuencias de la enfermedad a nivel práctico, por ejemplo, si es necesaria una medicación, un control específico de la enfermedad… Esto también implica un malestar emocional importante porque implica tener presente el hecho de que tienes una enfermedad y la sensación de depender de algo externo para poder controlarla siempre que se pueda y convivir con la incertidumbre de su evolución en la mayoría de los casos.
Pero además de todo esto, la ausencia de enfermedad psicológicamente la tenemos muy asociada a la juventud, y por tanto, en el momento en el que aparece una enfermedad que ya se va a mantener presente, en muchos casos también elaboramos un duelo sobre la etapa vital en la que nos encontramos.
Por otro lado, también puede afectar a la percepción que tenemos sobre nosotros mismos, especialmente si es una enfermedad que requiere de cuidados externos o en los que la apariencia física cambia a raíz de la enfermedad. Por ejemplo, si eres una persona que tiene tendencia a tener un rol cuidador, probablemente también tienes que hacer un duelo de ocupar ahora un rol muy diferente, pasas a ser tú quien necesitas el cuidado por parte de otros, aunque solamente sea por la figura del médico.
Si te sientes identificado con este texto y crees que necesitas acompañamiento, no dudes en ponerte en contacto con nosotras.