En la sociedad actual, muchas mujeres llevan una carga que no se ve a simple vista, pero se siente y sobre todo, se sufre. A esta carga se le conoce coloquialmente como: carga mental. Se trata del esfuerzo constante por planificar, anticipar, organizar y resolver toda la logística de aquello relacionado con la vida familiar, laboral y personal. No hablamos solo de hacer, sino de pensar en lo que hay que hacer —una tarea agotadora que sigue recayendo de manera mayoritaria en los hombros de las mujeres.

¿Qué es la carga mental?

En las estadísticas y encuestas, aunque el grueso de las tareas del hogar sigue recayendo sobre las mujeres, cada vez los porcentajes se van equilibrando y actualmente son muchos los hombres que “comparten” las tareas del hogar. Sin embargo, detrás de estos números se esconde la carga mental;

Desde la psicología, cuando hablamos de carga mental nos referimos al esfuerzo cognitivo y emocional que implica tener múltiples tareas y responsabilidades en la mente, que muchas veces no son reconocidas ni agradecidas. Aunque este fenómeno puede afectar a cualquier persona, los estudios muestran que recae de manera desproporcionada sobre las mujeres.

A continuación, ponemos un ejemplo para ilustrar el concepto:

Ir al colegio:

  • Lo que se ve:
    • El padre coge la mochila, lleva a su hijo al colegio y le ayuda a ponerse la mochila en la entrada del centro escolar.
  • Lo que no se ve:
    • La madre revisa la previsión del tiempo para escoger la ropa adecuada la noche anterior, lava, tiende y guarda el chándal, se asegura de que los deberes estén hechos, prepara la merienda y recuerda que hoy el niño tenía clase de educación física, así que incluye las zapatillas.

El mito de la “superwoman”

A esta carga mental se suma el mito de la superwoman: la mujer que puede con todo, que es eficiente, cariñosa, hace deporte, cuida su alimentación, productiva, disponible, buena madre, buena pareja, buena amiga y que está emocionalmente equilibrada. Es un ideal que se ve constantemente reforzado por los medios de comunicación, las redes sociales y la idea interiorirzada de lo que significa “ser una buena madre”, “una buena pareja” o “una mujer exitosa”.

Desde una perspectiva psicológica, este ideal puede generar una enorme disonancia interna. Mientras la mujer se esfuerza por cumplir con todo, también se siente insuficiente, agotada o culpable cuando no alcanza esas expectativas irreales.

Las consecuencias emocionales pueden ser muchas, pero las que vemos en consulta de manera más frecuente son: Ansiedad, puesto que la constante anticipación y planificación puede generar una sensación de hiperalerta constante. Y culpa, al no poder “llegar a todo”, ya que muchas mujeres se juzgan y critican duramente.

Salir de estas dinámicas no es nada fácil, pero queremos nombrar algunas de las estrategias que pueden ayudar:

  • Visibilizar la carga mental: Hablar del tema en casa, en el trabajo y con amistades ayuda a generar conciencia y a redistribuir responsabilidades.
  • Pedir ayuda (sin culpa): Delegar y conocer los propios límites es necesario.
  • Cuestionar los mitos y los roles de superwoman y aprender a escucharse y a tratarse bien.
  • Terapia psicológica: Muchas mujeres encuentran en la terapia un espacio seguro para cuidarse y aprender a escuchar lo que quieren y necesitan

Si estás pasando por una situación similar o conoces a alguien que podría beneficiarse de esta información o necesita apoyo, no dudes en contactarnos. ¡Estamos aquí para ayudarte y acompañarte!