En el blog de hoy vamos a hablar sobre la etapa evolutiva de la vejez o edad adulta tardía que comprende desde los 60 años en adelante.
Actualmente en España la edad de jubilación está entre los 65 y los 66 años dependiendo de los años de cotización. Hay personas que se prejubilan o se jubilan anticipadamente si han llegado al mínimo de los años cotizados para dejar de trabajar antes y dedicarse a vivir esta etapa con mayor plenitud.
Esta etapa igual que otras como la adolescencia o la edad adulta temprana suele llevar una recolocación y reorganización vital, ya que muchos de los hábitos que se tienen hasta el momento se van viendo modificados por varios motivos: jubilación o cese del trabajo como motivo central pero también aparecen otros como la aparición de molestias y seguimientos médicos propios o de familiares.
A continuación, hablaremos de los cambios que se viven en esta etapa y de algunas recomendaciones a tener en cuenta para que la adaptación a este cambio sea lo más sana posible:
Para empezar, es importante mantener una vida activa. Esto significa pensar antes de la jubilación cómo sería tu vida sin esa ocupación laboral y visualizarte para poder ir organizando cómo te gustaría que fuese esa etapa y qué necesitarías para ir pudiendo dirigirla hacia lugares sanos donde te sientas más cómodo/a. Hacer ejercicio, y mantener actividades de disfrute es muy recomendable.
A veces la jubilación puede suponer una pérdida de identidad muy grande, sobre todo en personas que han dedicado muchas horas de su día a día al ámbito laboral y que luego se encuentran con una sensación de vacío en su vida. Es importante ser consciente de esto como decíamos anteriormente para poder visualizarte antes de dejar definitivamente el trabajo y poder ir soltando poco a poco.
A su vez, en este periodo la relación de pareja cambia. Se pasa de una pareja donde ambos trabajan o al menos uno de ellos a estar ambos sin trabajar y por tanto pasar más tiempo juntos. De hecho, muchas parejas dicen volver a sentir la necesidad de readaptación y reorganización en la convivencia como al inicio de la independencia juntos. Para ello es muy importante la comunicación y que ambas personas de la pareja tengan su espacio individual y luego un espacio juntos donde compartir intereses comunes.
Otro aspecto a tener en cuenta es cuando en algunos casos hay ascendientes que aún viven, pues en esta etapa es habitual que aparezcan patologías o cursen con enfermedades propias de la edad y esto suponga una mayor atención a éstos y por tanto mayor preocupación. A su vez también puede ser que en esta etapa comiencen a nacer nietos y en algunos casos supone el cuidado de ellos. A veces el cuidado tanto de los padres como de los nietos puede ser un distractor o una carga física y emocional, por lo que poder manejar ambos aspectos cuidando al otro pero cuidándose emocionalmente a uno mismo es algo esencial.
Por último, es recomendable mantener o buscar hobbies o actividades gratificantes y mantener relaciones o sociales o crear nuevas, ya que en esta etapa los contactos sociales como los que se dan en el trabajo se pierden del día a día y aparece mucho más tiempo libre.
Si estás en esta etapa y consideras que necesitas orientación o asesoramiento sobre cómo cuidarte emocionalmente contáctanos.