En la última década, y especialmente después de la pandemia por la Covid-19, la psicología ha vivido un auge sin precedentes. Históricamente se había considerado el ir al psicólogo como algo tabú, que incluso podía poner en tela de juicio la cordura de la persona. Hoy en día, la psicología, hablar de que se va a terapia y la salud mental forma parte de nuestro discurso habitual.  Términos como: ansiedad, depresión, apego, trauma, autoestima o salud mental se han instalado en nuestro vocabulario diario y no es raro escucharlos en distintos ámbitos (Entre familia, amigos, trabajo, medios de comunicación…). Esto, ha traído consigo muchas ventajas, pero también algunos inconvenientes que no podemos dejar de lado.

El papel de las redes sociales en la expansión de la psicología:

Instagram, TikTok, YouTube y otras plataformas han comenzado a ser importantes escaparates para que psicólogos y otros profesionales, así como creadores de contenido divulguen conocimientos de forma accesible. Esto ha ayudado a que la información sobre salud mental, psicología y bienestar emocional llegue a muchas personas. Se ha dado un aumento de interés de la sociedad en temas de salud mental y esto ha facilitado que cada vez más gente contacte con su necesidad de pedir ayuda. Además, ha permitido que las nuevas generaciones crezcan con menos prejuicios hacia la terapia y más herramientas para identificar sus emociones.

Las ventajas de este fenómeno son muchas. Actualmente, la conciencia sobre trastornos mentales ha aumentado mucho, por lo que, al tener más información, podemos ser más empáticos y juzgar menos a las personas que tienen problemas de salud mental. Aunque en determinados círculos, poblaciones y sectores de edad, acudir al psicólogo sigue siendo algo estigmatizado, cada vez está más generalizado y ya no se interpreta como un signo de debilidad, sino como algo positivo. También se han observado algunos cambios en el ámbito laboral y educativo, donde cada vez se trabaja más para conseguir bienestar emocional y se fomenta la inteligencia emocional como una competencia clave a adquirir en la etapa educativa.

El boom del Autodiagnóstico

Sin embargo, este “boom” también tiene algunos inconvenientes. Una de las principales preocupaciones actuales de muchos profesionales de la salud mental es el creciente fenómeno del autodiagnóstico. En un tiempo en el que el acceso a la información es fácil e inmediato, nos encontramos además una sobrecarga de información que no siempre es fiable y válida. Esto propicia que muchas personas se identifiquen con síntomas que observan en redes y terminen auto diagnosticándose.  El TDAH, la neurodivergencia, la ansiedad social, la alta sensibilidad o distintos tipos de apego… son algunas de las etiquetas con las que nos encontramos los psicólogos cuando comenzamos un proceso terapéutico con un paciente nuevo. Muchas veces observamos con incredulidad que se ha diagnosticado a sí mismo de una o varias de las etiquetas anteriormente enumeradas, basándose exclusivamente en videos que ha visto en Tik Tok y no tienen a un profesional detrás ni ninguna evidencia científica.

Aunque la identificación puede ser un buen primer paso para buscar ayuda, el autodiagnóstico puede llegar a ser muy peligroso y limitante.  

Además, la psicología en redes puede simplificar problemas que en realidad son muy complejos. Frases como “Quita a las personas tóxicas de tu vida” o “si te da ansiedad, aléjate” pueden tener valor en ciertos contextos, pero también pueden fomentar actitudes evitativas o simplistas ante situaciones que requieren análisis más profundo y maduración emocional.

A partir de ahora sería interesante buscar un equilibrio: aprovechar la visibilidad y el interés que ha ganado la psicología para educar y acompañar, sin caer en la simplificación ni en la autosuficiencia mal entendida.

Si te  has sentido identificado con lo que  has leído y quieres compartir tu experiencia o crees que necesitas comenzar un proceso de terapia, no dudes en ponerte en contacto, estaremos encantadas de atenderte.