En la actualidad, muchas madres viven la crianza desde una profunda sensación de soledad y esto se produce principalmente por la individuación y falta de apoyo que tenemos hoy en día. Antes se crecía en tribu, en comunidad: se veía de cerca el nacimiento, la crianza, la lactancia y los cuidados cotidianos. Ese acompañamiento hacía que el aprendizaje fuera natural y compartido. No se necesitaba tanta información porque crecías viviendo y normalizando escenas de cuidado a bebés y de lo que esto suponía. Hoy, en cambio, hemos perdido esos espacios y, al no haber visto ni experimentado esas prácticas, no sabemos realmente cómo afrontarlas. También ocurre que la maternidad se vive desde una idealización: cómo “debería” sentirse una madre, cómo debería comportarse o disfrutar. Sin una continuidad real de encuentro con otras personas que crían, solo vemos una pequeña parte de su realidad, un instante, pero no todo lo que hay debajo. [LEER MÁS]